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11. Construir o criticar conclusiones generales

11.C. Crítica de los argumentos por generalización

Salvo en los contados casos en que nos encontremos con una generalización completa (aquélla que parte del conocimiento de todos y cada uno de los miembros del grupo al que se aplica la generalización, como cuando decimos: “todos los alumnos de mi clase, los treinta, son de nacionalidad española”) lo normal es que nuestras generalizaciones sean incompletas y den un salto importante desde el número de casos conocidos (“unos cuantos investigados, conocidos, entrevistados…”) hacia el conjunto total al que aplicamos nuestra conclusión (“todos los jóvenes son…”, “todos los madrileños…”, “todos los mamíferos…”). Esta es la principal debilidad del argumento por generalización. Son tres los principales errores en los que se puede caer:

1º. Que el tamaño de la muestra investigada sea demasiado pequeño, insuficiente para permitir el salto de la generalización. Evidentemente, esto dependerá de lo grande que sea el conjunto (el universo, como dicen los expertos) al que se aplicarán las conclusiones. Téngase en cuenta que para estudios sobre la población española suele bastar una encuesta realizada a cuatro o cinco mil personas. En realidad, nunca podremos afirmar nuestras conclusiones con total rotundidad, al cien por cien, pero esto no importa: ya contamos con que puedan existir excepciones y ello no invalida nuestra afirmación (bastaría sustituir el “todos” por un elegante “la mayoría”, o bien un “probablemente” por un “posiblemente”, para pasar por alto las excepciones. Eso sí, cuantas más excepciones podamos presentar más se debilita (aunque no refuta del todo) el argumento del contrario.

“Salí a la calle y pregunté a varias personas lo que pensaban del presidente y casi todos le criticaron abiertamente. Está claro que el gobierno está perdiendo el apoyo de los ciudadanos”.

Ahora bien, el que pretende refutar una generalización (“los andaluces son gente chistosa y afable”) apelando a una excepción única, estará cayendo en la falacia casuística (“pues yo tengo un primo en Córdoba que no sabe contar chistes”), que no sirve en absoluto para invalidar la generalización referida.

Dibujo caricaturesco de un cordobés con el típico sombrero

2º. Puede que la muestra sea suficientemente grande, pero no es representativa, por lo que diremos que es sesgada, es decir, que no representa de forma equilibrada los distintos sectores y partes que componen el conjunto o la sociedad a la que hacemos referencia. Se inclina más, por ejemplo, a recoger la opinión de los hombres que de las mujeres, o las grandes ciudades no están representadas en su justa proporción frente a las zonas rurales, etc. También es posible que el sesgo sea buscado de forma totalmente intencionada, para revestir de la apariencia de objetividad que dan las cifras y porcentajes, lo que no es más que una opinión partidista.

Por ejemplo, está de moda entre ciertas cadenas privadas de televisión realizar programas de debate político en los cuales se pide a los telespectadores su opinión ante una pregunta que aparece en pantalla. Al final, se comenta el resultado de los votos obtenidos. Dejando a un lado el hecho de que la redacción de la pregunta ya es cualquier cosa menos neutral y objetiva, hay que tener en cuenta que los oyentes habituales pueden ser mayoritariamente de una tendencia política similar a la que esa cadena propugna (de derechas, de izquierdas, nacionalista…) por lo que la supuesta encuesta carece de validez, está sesgada, torcida o inclinada hacia un lado.

3º. A veces, el sesgo o tendenciosidad no viene dada por el tipo de personas que han contestado a la encuesta, sino por la forma en que interpretamos los datos y por lo que creemos que podemos concluir a partir de ellos. Se ha llegado a decir que la estadística es el arte de mentir con cifras, dado que siempre podemos entresacar aquéllos resultados que nos resulten más favorables o presentar los negativos de forma que no lo parezcan tanto. Para encontrar ejemplos de esto sólo tiene el lector que esperar al día siguiente de cualquier elección municipal, autonómica o nacional y comprobará que ningún partido político parece haber perdido las elecciones. ¡Y lo demuestran con cifras! El siguiente artículo de El País, del que reproducimos el principio, muestra “cómo se cocinan las encuestas” para presentarlas a la mesa de la opinión pública7:

El País. Luis Sánchez-Mellado. 13 de mayo de 2013

Así funciona la cocina de las encuestas

La crisis, el descontento social y la ausencia de elecciones hacen de los sondeos material informativo de primer orden. Las empresas defienden sus métodos frente a las acusaciones de manipulación.

A nadie le gusta verse mal en el espejo. Sobre todo, a quienes viven de la imagen que los demás tienen de ellos, de su capacidad de convicción, de la confianza que generan. Por eso, algunos políticos llevan meses agarrándose unos cabreos de campeonato con las encuestas. Salen feos. Antipáticos. Poco o nada valorados hasta por sus partidarios. En público, suelen declarar que es normal que la gente esté enfadada, con la que está cayendo, y que toman nota. Pero algunos, en privado, arremeten contra estos estudios. Dicen que no se los creen. Que están mal hechos. Manipulados. Pagados por el adversario. Cocinados. Que el espejo está trucado. Las empresas del sector, por su parte, defienden su cocina, sin cursiva, arguyendo que no es más que la aplicación de sus métodos de tratamiento de datos para intentar reflejar lo más fielmente posible una opinión pública difícil de captar en una foto fija.

Imagen de un mapa de europa donde los distintos países aparecen por colores según el porcentaje de ciudadanos en los mismos que se declaran ateos

Encuesta del eurobarometro sobre porcentaje de ciudadanos que se declaran ateos, 2005.

(Click sobre el mapa para ampliar)

4º. Por supuesto, a una generalización cabe siempre enfrentarle otra, apoyándonos en datos procedentes de otros estudios o encuestas. Son tantas las investigaciones realizadas por empresas, instituciones y universidades, que ya no sabemos a ciencia cierta si los huevos producen colesterol o justamente lo contrario, si los españoles son tolerantes o unos racistas, si cualquier tiempo pasado fue mejor… o un infierno en vida. Busquen y encontrarán su estadística oportuna.

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