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04. Argumentar por contrarios y criticarlo

4.C. Cómo rebatir un argumento ex contrario

Teniendo en cuenta su estructura, existen tres maneras de derribar un argumento ex contrario:

  • Mostrar que la oposición es inconsistente, no son opuestos propios (o apropiados).
  • Mostrar que la premisa en que se basa es falsa.
  • Mostrar que la conclusión que extrae de allí es refutable.

Dibujo de dos hombres con sendas pistolas batiéndose en duelo1º. Inconsistencia. Los opuestos que nos presenta el adversario, ¿son contrarios, contradictorios o subcontrarios? Revisa de nuevo el cuadro de Arsitóteles. Así, si son términos contrarios, sólo podremos aplicarlo si sabemos que una parte es verdadera (entonces la otra es falsa: si sé que el coche es blanco, entonces no puede ser negro), pero a partir de que un extremo sea falso no podemos deducir que el otro sea verdadero (porque también puede ser falso: si no es negro no tengo por qué deducir que es blanco, puede ser rojo). En los subcontrarios (algunos son… - algunos no son…), ocurría como vimos a la inversa (ambos no pueden ser falsos, pero sí verdaderos). Sólo en las contradicciones puras la inferencia funciona en las dos direcciones (si V → F y si F → V), ya que los dos términos ni pueden ser verdaderos a la vez, ni falsos.

  • POR EJEMPLO: si el argumento de nuestro adversario intenta enfrentar el derecho a llevar armas con el opuesto de vivir sin protección ni seguridad, deberíamos replicar que no es una oposición correcta, que de hecho esos dos extremos son perfectamente compatibles: puede darse proliferación de armas y falta de seguridad a la vez (V-V); y puede darse prohibición de armas y alta seguridad al mismo tiempo (F-F). La contraposición resulta irrelevante, por tanto, decimos que X no es lo contrario de Y.

2º. Premisa falsa. Podemos atacar esta afirmación mostrando su falsedad con contraejemplos. En el caso de las armas: los partidarios creen que es buena la libre tenencia de armas porque, al contrario, una población sin armas es una población desprotegida, insegura. Podríamos simplemente señalar el caso de muchos países europeos en los que las armas están muy restringidas y, sin embargo, sus niveles de seguridad son más altos que los de otros países (EE.UU.) en los que las armas están muy extendidas.

Cuando la premisa incluye un juicio de valor podemos criticar que se asocie dicho valor con esa opción o bien se pueden anteponer otros valores más importantes que el citado. Por ejemplo, en el caso de obedecer las leyes, se une la opción contraria con la idea de caos, desorden e inseguridad y se da por supuesto que la gente aborrece esto o que, sensu contrario, la gente necesita y valora la seguridad y el orden. Ahora bien, podríamos afirmar que la gente aprecia, por encima del orden a toda costa, la libertad como un bien superior. En una dictadura existe orden, sin duda, pero a costa de leyes que eliminan la libertad de las personas.

Dibujo de una paloma de la paz con una rama en la boca

3º. Conclusión infundada. Que una cosa sea mala no siempre implica que su contraria sea, automáticamente, buena. Pero podemos centrar nuestra estrategia de ataque en la propia conclusión, mostrando su falsedad con ejemplos en contra o su incoherencia con otras afirmaciones asumidas como verdaderas. Nos parece bastante fácil desmontar la tesis pro-armamento señalando que la conclusión (una persona armada es una persona más segura) es falsa, para lo cual bastaría presentar los cientos de casos de muertes violentas en EE.UU., o bien enfrentar dicha conclusión con otras verdades: las armas son en sí un peligro (las carga el diablo, como solemos decir).

 

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