03. Presentar y cuestionar analogías
3.B. ¿Cómo se construye una analogía?
A modo de ejemplos, planteamos dos cuestiones distintas:
A. Nuestro paciente tiene un tumor complicado,
B. La poesía merece más respeto y estima.
1º. Representarse el problema o la situación a la que nos enfrentamos (por ejemplo, cómo curar un tumor cancerígeno complicado, cómo se debe tratar algo bello y refinado como la poesía), así como sus componentes principales y su estructura (elementos que intervienen, procesos, relaciones, obstáculos…). Puede elaborarse un esbozo o un mapa conceptual breve sobre papel. En todo caso, la cuestión debe ser definida o descrita de forma concreta y objetiva para facilitar la comparación. Este será nuestro análogo-meta.
2º. Rastrear en la memoria aquellos casos o situaciones que puedan guardar alguna similitud con nuestro problema, bien del mismo dominio (compararlo con la forma de curar una infección vírica o una rotura muscular) o distinto dominio (la poesía igual que una doncella, delicada y hermosa). Esto último es más difícil que la analogía intradominio, no siempre está uno inspirado, pero podemos guiarnos primero por ciertas semejanzas superficiales (un poema es algo tierno, como…) o por el propio lenguaje que usamos para describir el problema, pues el lenguaje es ya de por sí muy metafórico, analógico: así, observamos que “luchamos” contra la enfermedad, que trata de dominar nuestro cuerpo… Es como una lucha, una guerra contra un enemigo que nos invade. ¡Eureka! Ya tenemos nuestro análogo-base (también se puede experimentar con varias analogías y seleccionar luego la mejor para nuestros intereses).
3º. Trazar correspondencias entre el análogo-base y el análogo-meta, tantas y tan precisas como sea posible, aunque a veces sólo nos interesa una: la que da con la solución del problema, pero esto aún no lo sabemos. El número y la solidez de estos puentes harán que nuestro argumento analógico sea más potente y difícil de tumbar. En nuestro ejemplo: las armas y recursos con las que cuenta cada parte, las posiciones iniciales, las estrategias que pueden usarse para derrotar al enemigo, la forma de avanzar sobre el territorio o de impedir que esto ocurra, los abastecimientos de provisiones... aplicado a la enfermedad del cáncer y sus procesos. En el segundo ejemplo:
Doncella
a. Es tierna, hermosa, delicada
b. Otras doncellas la visten y adornan
c. Si se hace pública y vulgar pierde su virtud
Poesía
a. Es dulce, bella, refinada
b. Otras disciplinas la sirven y adornan, como la gramática, retórica, etc.
c. Si se abusa y vulgariza en exceso, pierde su valor y su exquisitez.
4º. Transferir conclusiones o posibles soluciones desde el análogo-base hasta la meta, para lo cual se deben formular hipótesis sobre cómo funcionaría en el segundo caso lo que funciona bien en el primero: ¿Podemos dividir y separar al enemigo para vencer? ¿Atacar su punto más débil? ¿Atacar desde distintos frentes a la vez o sucesivamente? ¿Reforzar las defensas y esperar posibles refuerzos?
En el caso de la poesía y la doncella, está claro: no las manoseemos y arrastremos por la vulgar plebe o perderán su delicada hermosura. Hay que tener en cuenta que no siempre usamos la analogía para resolver problemas, sino para ilustrar o clarificar una idea o un principio, y para extraer una enseñanza o moraleja a partir de la historia que nos sirve de análogo-base.
5º. Evaluación de nuestra analogía. Antes de que nos la afeen y rechacen nuestros oponentes, tomemos un momento para analizar si es adecuada y potente, teniendo en cuenta los siguientes criterios: nuestra analogía…
- ¿La comparación es relevante? ¿Establece un paralelismo que es adecuado o viene al caso de lo que estamos tratando? No importa que difiera en otros aspectos, pero para el tema tratado la semejanza debe ser relevante. Dicho de otra forma: para el asunto del que se habla, las diferencias entre ambos casos no son significativas y pueden ser desdeñadas (para lo que se trata, ¿qué importa que el tumor no sea un ejército ni tenga su general y sus lugartenientes?). Así, debemos cuidar que la lección que extraemos del análogo-base sea relevante para lo que se plantea en el análogo-meta. La pregunta es: ¿esta comparación viene a cuento o “se ha cogido el rábano por las hojas”? En el caso de la poesía y la doncella hay diferencias evidentes, como que la una es un género literario y la otra una persona viva y con voluntad propia. Pero esas diferencias son desdeñables pues, para lo que importa, una doncella hermosa y delicada es como una poesía, su virtud puede estropearse si se la manosea, por lo que la analogía sí es relevante.

- ¿La comparación es suficiente? Nos preguntamos por el número y la calidad de las conexiones establecidas entre ambos casos. Cuantos más paralelismos entre ambos, más razones tendremos para transferir conclusiones de la base a la meta. Igualmente ocurre si las semejanzas no son sólo superficiales, sino profundas, estructurales. De hecho, nuestra mente olvida fácilmente los detalles para buscar el sentido profundo de las cosas. En todo caso, la comparación nunca suele ser completa (sería realmente extraño que dos mundos diferentes se muestren a la postre idénticos en todo). Como hemos visto más arriba, en la analogía del Quijote aparecen varios paralelismos, tanto superficiales como estructurales y sistemáticos, lo que la hace ser, como mínimo, bastante completa y suficiente.
- ¿La comparación es consistente? Es decir: ¿la comparación entre elementos o relaciones permanece estable cuando cambiamos o extendemos alguno de esos elementos? Es decir, si cambia algún elemento o proceso en A también debería cambiar paralelamente en B (en el ejemplo: cuando las defensas flojean, el enemigo avanza, pero si se refuerzan, el enemigo se detiene). Eso demuestra que el paralelismo no es frágil o inestable (según el autor, cuanto más se populariza una poesía más pierde su valor original, su carácter refinado y selecto, pues se vulgariza = cuanto más 'pública' se hace una mujer, menos se la valora y su belleza y virtud pueden malograrse).
- ¿Es plausible? ¿Merecerá el aplauso del público, por su utilidad para ilustrar o resolver el tema tratado, por su carácter original y singular (mejor si conecta dominios alejados, inesperados o novedosos) y sobre todo, por su verosimilitud? Tengamos en cuenta que debe buscarse siempre la comparación con algo que resulte cercano o familiar al oyente, para que éste sienta reforzada su aprobación de la analogía. Nos tememos que la comparación del Quijote entre la poesía y la bella doncella sería hoy más difícilmente comprendida y quedaría fuera del contexto social actual, donde no hay “doncellas” ni se acepta que una mujer deba quedarse en casa para guardar su honra. Resulta poco plausible.
6º. Readaptar la analogía, cuando observamos fallos, lagunas o inexactitudes en la comparación, podemos retocar la analogía para hacerla más relevante, consistente o plausible. Podemos acotar el campo de la comparación o cambiar ciertos elementos o procesos. Por ejemplo, la lucha contra el tumor es como una guerra, pero no en un campo de batalla único, sino más bien como una guerra de guerrillas. Y, en cuanto a la poesía, quizá le buscaríamos una comparación más actual, con una especie en peligro de extinción, un bello paraje natural protegido o una delicada obra de arte antiguo, abandonando así la analogía de la doncella, por estar desfasada.


