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02. Construir y rebatir argumentos condicionales

2.C. Cómo derribar un argumento condicional

Para atacar un condicional tenemos dos posibilidades: o bien ponemos en duda la verdad de sus componentes o bien ponemos en duda la forma en que la conclusión se pretende deducir de las premisas. En este segundo caso, diremos que el argumento no es válido. Validez formal y verdad objetiva no son sinónimos, al menos en el terreno de la lógica. Un argumento puede ser formalmente correcto (estar bien construido, según las reglas de la lógica) y sin embargo no ser verdadero (por afirmar hechos que son falsos o irreales). Ejemplo:

Foto de un brazo hiper musculado de un culturistaSi Popeye toma espinacas, sus bíceps se hincharán.

Esta mañana Popeye desayunó espinacas.

Por tanto, sus bíceps se pondrán enormes.

No hace falta explicar que Popeye no existe en la realidad, que las espinacas no producen ese efecto y que, en cualquier caso, los músculos no se hinchan de repente. Pero el argumento es perfectamente lógico, es decir, formalmente válido, pues tiene la misma forma que éste:

Si p, entonces q.

Si llueve el suelo se moja.

Se da p: Hoy ha llovido.

Por tanto, se da q: Por tanto, el suelo se ha mojado.

Por lo tanto, ante un condicional, lo primero que debemos hacer es cerciorarnos de que sus componentes (el juicio condicional y las dos afirmaciones siguientes) son verdaderos:

¿Es verdad que para ir a EE.UU. hay que vacunarse?

¿Es verdad que Juan ha ido a EE.UU.?

¿Es verdad que tuvo que vacunarse?

En el caso de la primera premisa, como expresa la conexión entre una condición y un resultado, debemos preguntarnos qué clase de relación es esa: si el antecedente es una condición necesaria o suficiente para que se produzca el consecuente (revisar la sección de argumentos causales).

1º. Si se nos ha planteado como una condición necesaria, nos debemos preguntar: ¿si no se da la condición entonces no se daría el efecto? En caso contrario, no es una condición necesaria:

¿Es verdad que si no apruebas todas las asignaturas no te dan el título de graduado?

2º. Si se nos plantea como condición suficiente, nos debemos preguntar: ¿Realmente basta que se dé dicho antecedente para que surja el consecuente? Si quieres obtener el título de graduado es necesario que apruebes todas las asignaturas pero, ¿es suficiente? No, debes completar un máster y demostrar un nivel medio de idiomas.

Como hemos visto en la sección sobre los argumentos basados en causas, también podemos hacernos otras preguntas sobre un condicional:

a) ¿La supuesta relación aparece de forma regular y sistemática o sólo casual y esporádicamente? Puede que el antecedente y el consecuente sólo se den correlacionados en escasas e imprevisibles ocasiones (caso de las supersticiones: a veces me funciona el amuleto para aprobar, pero otras veces no).

b) ¿Se nos da alguna razón o explicación de por qué el antecedente nos conduce al consecuente o simplemente se afirma? Podemos aducir que dicha conexión parece mágica, si el mismo que la propone carece de justificación para ella. (¿Qué tendrá que ver la nota que obtienes con el hecho de llevar un amuleto al examen? A falta de una explicación razonable, no aceptaríamos la conexión entre ambos, incluso aunque se hubiera repetido muchas veces. Porque puede deberse a que la persona supersticiosa es también buen estudiante).

c) ¿Hay otras alternativas a la conexión establecida? Quizá hemos convertido en conexión lo que es una simple coincidencia de fenómenos (ver falacia de la falsa causa).

-O bien se está ignorando que existen otros condicionantes que intervienen, bien entre ambos términos del condicional (una vez aprobadas las asignaturas, si quieres el título, debes pagar antes unas tasas).

-O como condición previa y anterior a ambos (si no te matriculas como alumno oficial, no te permitirán ni hacer los exámenes ni, por tanto, obtener el título).

-O bien, podemos confundir el orden de los factores, que en este caso sí altera el producto (no es lo mismo decir que “si eres madrileño, entonces eres español” que decir “Si eres español, entonces eres madrileño”)7.

-O bien estamos confundiendo el signo positivo o negativo del condicional (es verdad que “si eres madrileño, entonces eres español”, pero se convierte en falso si decimos “si no eres madrileño, entonces no eres español”). De nuevo estamos confundiendo una causa suficiente, con otra necesaria.

Téngase en cuenta que únicamente en el caso del bicondicional (Si y sólo si…), podemos jugar con una proposición y darle la vuelta o negarla, obteniendo resultados igualmente válidos. Si analizamos un ejemplo de bicondicional, observaremos que funciona o es válido en todas las direcciones: hacia adelante, hacia atrás y cambiando la afirmación por la negación. Ejemplo de bicondicional: “Sólo si tienes 18 años, puedes obtener el permiso de conducir”. Esta afirmación puede descomponerse en otras cuatro (con nombres un poco extraños, que no necesitas memorizar), todas ellas válidas:

-La directa: si tienes 18 años, puedes obtener el permiso de conducir.

-La inversa: si no tienes 18 años, no puedes obtener el permiso de conducir.

-La recíproca: si tienes el permiso de conducir, entonces es que has cumplido los 18 años.

-La contra-recíproca: si no puedes obtener aún el permiso, entonces es que no tienes los 18.

Foto de un coche de rallies durante una carrera

Si se tratara de un condicional simple como los que hemos escrito más arriba (si llueve el suelo se moja; si eres madrileño, entonces eres español), entonces sólo valen las versiones primera y cuarta, pero nunca la segunda o la tercera. Pruébalo. Con esto, te indicamos que una buena forma de poner a prueba los argumentos condicionales de nuestro adversario consiste en darles la vuelta o cambiar su signo, para ver el resultado, las implicaciones a las que nos conducen, etc.

Derribar argumentos concatenados

El argumento concatenado (que algunos llaman sorites, aunque otros reservan este nombre para la versión falaz de esta estructura, por ejemplo, en la pendiente resbaladiza), se somete en cuanto a su crítica a la ley del eslabón más débil: una cadena es tan fuerte como lo sea el más débil de sus eslabones. Dicho de otra forma, si queremos romper la cadena de argumentos condicionales que nos llevan a la supuesta conclusión final, debemos analizar uno a uno todos sus eslabones, esto es, los argumentos condicionales concretos que forman la concatenación. Alguno de ellos puede ser más débil… y en él debemos concentrar todos nuestros esfuerzos (aunque también cabe atacar varios eslabones sucesivamente, claro). Para encontrar ejemplos de concatenaciones falaces, visitar la sección de la pendiente resbaladiza. No nos resistimos a reproducir algunos ejemplos humorísticos de concatenaciones que son puras falacias, pero divertidas.

1.- Dios es amor.
El amor es ciego.
Stevie Wonder es ciego.
Luego, Stevie Wonder es Dios.

2.- Una vez me dijeron que no soy nadie.
Y nadie es perfecto.
Luego, yo soy perfecto.
Pero sólo Dios es perfecto.
Por tanto, yo soy Dios.
Si Stevie Wonder es Dios, ¡yo soy Stevie Wonder!
¡Dios mío, soy ciego!8

Derribar argumentos co-orientados

En estos casos, no funciona la teoría del eslabón más débil, puesto que los argumentos no se encadenan, sino que los asociamos en paralelo para conducirnos a una conclusión común. Pero hemos de distinguir el caso de los argumentos conjuntivos y disyuntivos:

1º. Conjuntivos: Fotografía de unos castellers haciendo la torre humanaun conjunto de argumentos que se suman y coordinan entre sí para reforzar la conclusión, pero que carecen de fuerza (o tienen menos fuerza) por separado para lograr su objetivo, pueden ser atacados por los distintos flancos que componen su línea defensiva. Pero bastará con derribar uno de sus argumentos para que la argumentación conjunta pierda fuerza. En el ejemplo que viene arriba en el recuadro, basta con negar que una de las energías mencionadas tenga sus días contados (por ejemplo, mostrando una alternativa duradera al uranio en la energía nuclear, como el plutonio9), para que la conclusión ya pierda su fuerza (que las energías renovables son las únicas con futuro).

2º. Disyuntivos: una serie de argumentos convergen por separado sobre una misma conclusión, pero cada uno de ellos tendría fuerza de por sí, por lo cual, nuestra tarea de derribo será más difícil, pues sólo cuando hayamos derribado todos y cada uno de los argumentos que lo forman, la conclusión caerá a continuación. En el ejemplo citado más arriba debemos mostrar: que ni el abuelo tiene tanto dinero, ni sus padres van a regalarle una moto por aprobar (o que él no aprobaría las asignaturas) o que los ahorros que tiene son insuficientes para un producto tan caro).

Mapa de carreteras de Madrid

La imagen del castillo humano es un ejemplo de cooperación coordinada: si fallara algún apoyo el conjunto se vería debilitado y desequilibrado. La imagen de las carreteras que convergen sobre Madrid es un ejemplo disyuntivo (puedo llegar a Madrid por la N-4 ó por la N-2 ó por la M-30, etc.) y por tanto el hecho de que falle un camino no impide llegar al objetivo: sólo si minamos todas las entradas se impide llegar al centro.

 


7. Mucho ojo con el orden en que escribimos en castellano las oraciones, que puede intercambiarse (“si te pones al sol, te quemarás”; o bien, “te quemarás si te pones al sol”; significan exactamente lo mismo). Lo que verdaderamente nos interesa aquí no es el orden gramatical, sino el orden lógico, que sólo puede haber uno (primero hay que ponerse al sol, luego quemarse).

8. Humor, http://noshemosquedaosinideas.blogspot.com.es/2006/12/definiciones-logicas-si-claro.html

9. Usamos sólo hipotéticamente este ejemplo, pues no somos expertos en la materia.

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