Aprender a Debatir

3. Cómo refutar argumentos

3.1. Introducción

a. Cómo conquistar un castillo inexpugnable

En la Edad Media, "tomar una plaza fuerte", ya fuera una ciudad amurallada o un castillo, resultaba una labor muy difícil. Por lo general, en un primer momento se buscaba una rendición negociada, que resultaba bastante frecuente, especialmente cuando los defensores estaban en franca minoría o no tenían la esperanza de recibir ayuda. Después de ser atacada la fortaleza o iniciado un largo asedio, la negociación se intentaba de nuevo repetidamente. No olvidemos que el asedio era algo a evitar, porque resultaba muy caro y requería de enormes recursos militares y mucho tiempo. Si la negociación no funcionaba se iniciaban las operaciones militares, que en las partidas del rey castellano Alfonso X el Sabio se dividían en conquista "a furto", "a fuerza" y "por cerco"...1

Fotografía de un castillo medieval

Para ganar un debate, como para conquistar un castillo o fortaleza, debemos derribar las defensas que nuestro adversario ha construido con esmero: sus argumentos. La refutación de un argumento consiste en mostrar mediante un contraargumento que la tesis defendida por nuestro contrincante está equivocada o es falsa. Puedes entender, pues, que refutar la tesis de tu adversario en el debate es algo similar a lo que ocurre cuando hacemos caer un edificio que estaba en pie porque ya no se puede sostener: un proceso de demolición. Con ello quizás no hayas conseguido aún demostrar que tu tesis es mejor, más fuerte o verdadera. Pero, al menos, habrás mostrado la debilidad de la argumentación de tu oponente en el debate y la audiencia (público y jueces) tendrá la convicción de que tu contrincante ha sido derrotado,  por lo que resultarás vencedor en el debate. De hecho, el público de un debate suele prestar más atención a las críticas de las dos partes, que a su trabajo de presentación y fundamentación de ideas.

Es importante, pues, que dediques tiempo a preparar tus argumentos pero no puedes olvidar la necesidad de refutar los argumentos de tus contrincantes. No olvides, pues, que en el tiempo que dedicas a preparar el debate has de alternar la justificación de tus argumentos con la refutación de los argumentos de tus oponentes. En cierto modo, tu trabajo es el de ser un constructor y un destructor de argumentos. No es tan complicado como parece. Encontrarás que la misma lógica rige en ambos casos, por lo que cambia, más bien, el objetivo. Eso sí: durante el debate deberás practicar de forma atenta la escucha activa: no puedes predecir de antemano todos los movimientos que va a realizar la otra parte, así que te toca escuchar y analizar sobre la marcha sus ideas, con el fin de buscar una fisura por donde asaltar el castillo.

b. Una técnica de demolición en cuatro pasos2

En primero lugar, debemos advertir que no es necesario derribar uno a uno todos los argumentos presentados por nuestro adversario. Incluso podemos hacerle alguna concesión parcial, como hemos visto en la sección de las cinco vías medievales, para enfocar nuestro ataque sobre aquél argumento del oponente que consideremos central o clave en su discurso.  De la misma forma, tampoco es necesario empezar nuestra intervención atacando al rival, pues se espera que expliquemos antes cuál va a ser nuestra postura. En la exposición inicial podemos, eso sí, presentar las líneas fundamentales de lo que será más tarde nuestra crítica al rival, pero sin desarrollarlas (para esto ya existen normalmente otros momentos reservados en el debate: turno de réplica, contra-réplica, etc.). Ahora bien, como nos recomienda el mismísimo Aristóteles en su Retórica3 “en el caso de que toque hablar después del adversario, hay que referirse en primer término a su discurso, refutándolo y proponiendo contrasilogismos; y ello, sobre todo, si su discurso ha tenido buena aceptación (…)”

En todo caso, será bueno ordenar nuestra refutación y presentarla adecuadamente, siguiendo una serie de pasos preestablecidos, de forma que ésta logre todo su efecto y brillantez:

Primer Paso: “Ustedes han dicho…”

Es importante que el público (y el jurado) sepa claramente contra qué idea de nuestro oponente vamos a lanzar la refutación. En una forma breve y concisa, debemos parafrasear lo dicho anteriormente por el equipo contrario, para lo cual se necesitan dos habilidades poco practicadas hoy día: saber escuchar y saber tomar notas de lo dicho durante el debate.

Segundo Paso: “Sin embargo…”

Una vez expuesta la tesis de nuestro contrario, debemos presentar en forma de titular nuestra refutación (es decir, nuestra contra-tesis o antítesis). En ella expresaremos el motivo por el que consideramos rechazable el argumento del contrincante: porque no ha demostrado nada, porque carece de pruebas, o bien lo que dice es irrelevante o incluso incoherente o contradictorio. En la sección general de los Esquemas Argumentativos, hemos ido desgranando las posibles críticas a cada uno de ellos. Pero en este paso, nos limitamos a señalar el fallo o vicio de dicho argumento.

Tercer Paso: “Porque…”

Este es el momento de poner las cartas sobre la mesa, mostrar las razones que nos respaldan en nuestra crítica al adversario. Al fin y al cabo, una refutación es a su vez un argumento (un contra-argumento, diríamos mejor), por lo que debe ser igualmente respaldado en base a datos, ideas, valores o principios que se deben ser explícitamente comparados con los que presentó la otra parte, de forma que facilitemos al jurado y al público la tarea de comparar las credenciales  de ambos bandos. Por eso, no sólo explicaremos el error de nuestro adversario, sino también la relevancia de dicho error para la cuestión o problema que nos ocupa.

Cuarto Paso: “Y, por tanto…”

Presentar la conclusión final de nuestro alegato, aunque pueda parecer repetitivo o innecesario por darse por sobreentendido, es sin embargo un recurso útil para confirmar al público y al jurado que somos nosotros quienes llevamos razón (es lo que metafóricamente suele afirmarse como "rematar la faena"). En dicha conclusión, volvemos a presentar la tesis original de nuestro adversario poniendo el énfasis en su debilidad o defecto (o resaltando por el contrario la superioridad de nuestra postura).

 

EJEMPLO BREVE DE REFUTACIÓN EN CUATRO PASOS

Ustedes han dicho antes que legalizar las drogas sería un error, ya que produciría un aumento instantáneo de su consumo. Sin embargo, nosotros creemos que dicha conclusión carece de fundamento y es más bien una forma catastrofista e ineficaz de plantear la cuestión; porque, en realidad, nuestros adversarios no desconocen el hecho de que aquellos países como Holanda, en los que se ha legalizado el consumo de ciertas drogas, dicho consumo no ha aumentado, ni siquiera es superior al consumo de las mismas drogas en nuestro país, donde, sin embargo, resultan ser ilegales. Por lo tanto, es evidente que legalizar las drogas no tiene por qué producir dichos efectos perniciosos y, más bien al contrario, creemos que nos evitaría algunos de los graves problemas que provoca actualmente su ilegalización, como demostraremos a continuación…”

c. Atacar los puntos débiles

Foto de los eslabones de una cadenaDejando a un lado la forma de presentar nuestra refutación y entrando en el meollo de la cuestión, podemos decir que existen muy diversas estrategias para atacar a nuestro contrincante. Siempre debemos buscar el eslabón más débil para romper la cadena de su razonamiento. Dado que un argumento está compuesto típicamente por unas premisas que nos conducen a una conclusión, el adversario nos ofrece tres flancos sobre los que incidir, así que existen en principio tres posibles estrategias:

1º Atacar las premisas.

2º Atacar la conclusión.

3º Atacar el paso (la inferencia) desde las premisas hasta la conclusión.

Pero, en todas estas estrategias, de forma casi inevitable, acabaremos luchando cuerpo a cuerpo con las ideas y argumentos de nuestro oponente, pues no se puede capturar el botín sin abordar el barco enemigo. Él, presentando de una determinada forma su tesis, ha escogido las armas y el campo de batalla, y nosotros tendremos que entrar en ese escenario para derrotar su ejército de razones, datos  y juicios de valor.

 

1. Continúa leyendo este interesante blog didáctico aquí

2. Seguimos aquí el planteamiento del libro: Tolerancia crítica y ciudadanía activa: una introducción práctica al debate educativo. VV.AA. Publicado por International Debate Education Association. New York, 2010, p.136 y ss.

3. Aristóteles: Retórica. 1418b. Gredos, 2005

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