Aprender a Debatir

09. Invocar y rechazar los precedentes

9.A. Introducción

Los precedentes en el derecho anglosajón

El sistema jurídico anglosajón está basado en la importancia que tienen los precedentes. A diferencia del Derecho romano-francés, basado en las leyes que emanan del poder legislativo, el Derecho anglosajón se basa en las decisiones que adoptan los tribunales, de forma que estas constituyen precedentes jurídicos que han de ser tenidos en cuenta en adelante por otros tribunales. En ese sentido, cuando llega un caso a un tribunal de justicia, se busca la semejanza de este caso con otros casos que lo han precedido, de forma que la solución dada a dicho caso sea semejante a la solución dada a los casos precedentes. Este es el sistema jurídico conocido como Common Law o sistema de costumbres. Surge inicialmente en la Inglaterra medieval, en donde las decisiones judiciales se tomaban apelando a las costumbres conocidas y aceptadas en el Reino, por no haber legislaciones escritas suficientes. Tal sistema judicial se extendió posteriormente al conjunto del Imperio Británico, estando actualmente presente en Estados Unidos, India, Canadá, Australia, etc., antiguas colonias del Imperio.

Dibujo muy simple de unos jueces con sus pelucas en el sistema judicial anglosajónEl sistema se basa en la existencia de una red piramidal de tribunales, a cuya base se encuentran los tribunales de primera instancia, que son los que inicialmente deciden sobre los pleitos. Cuando hay casos semejantes para los que se adoptan decisiones judiciales diferentes o enfrentadas entonces se puede recurrir ante los tribunales de apelación, que analizan si las decisiones de los jueces de primera instancia se ajustan a los principios admitidos en el Derecho o si, una vez probados ciertos hechos, se extraen las conclusiones adecuadas. Estas decisiones de los tribunales de apelación constituyen los precedentes para otros casos que guarden semejanza que puedan darse posteriormente.

La dimisión del Papa

Foto del Papa Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI renunció recientemente como máximo representante de la Iglesia Católica, siendo sustituido por el Papa Francisco. ¿Hay precedentes históricos de tal tipo de decisión? En realidad, de los más de 200 Papas que ha tenido el catolicismo, ha habido 4 Papas que hayan dimitido anteriormente. El Papa Celestino V, coronado en 1294, renunció por motivos personales, de forma absolutamente libre y por causas espirituales. Anteriormente, en los siglos II y III, en los orígenes de la Iglesia, también hay renuncias, como las de Clemente I y Ponciano, aunque entonces la Iglesia era una institución en formación y los Papas carecían del poder espiritual y material que tienen desde el Renacimiento a la actualidad. Clemente I abandonó el cargo porque al parecer iba a ser desterrado. Ponciano abandonó, por su parte, para evitar el enfrentamiento entre los diferentes bandos en la Iglesia de entonces.

Gregorio XII, que vivió a comienzos del siglo XV, vivió en una época llena de convulsiones en el seno de la Iglesia, en los enfrentamientos del cisma de Occidente, en el que habían varios antipapas que luchaban por hacerse con la silla de San Pedro. En ese contexto, abandonó sus pretensiones.

Celestino V era un monje benedictino que vivía como un ermitaño, en una cueva. Esa circunstancia y su avanzada edad no le permitían ser el pastor adecuado para la Iglesia. Lo eligieron tras más de dos años de cónclave. A los pocos meses renunció, aunque fue encarcelado por su sucesor y murió en prisión.

Aunque escasos, hay precedentes en la decisión de Ratzinger de dimitir como Papa.

El ser humano: un animal de costumbres

Al parecer, a los humanos nos gusta transitar por las sendas que ya habíamos pisado anteriormente. Un estudio confirma que el hombre es un animal de costumbres: investigadores de la Northeastern University de Boston (EE.UU.) han confirmado lo que ya muchos sospechaban: el ser humano es un animal de costumbres en sus movimientos, ya que se limita a ir y volver de un reducido número de lugares.

El estudio, publicado en el último número de la revista científica británica "Nature", registró durante seis meses los movimientos de 100.000 personas a través del rastro que dejaban las señales que emitían sus teléfonos móviles al recibir o enviar mensajes de texto o llamadas.1

El hombre posee características y facultades que corresponden tanto a la vida vegetativa como a la vida sensitiva, sin embargo su constitución es más perfecta porque cuenta con la capacidad de percibirse a si mismo como una entidad y de percibir a los demás seres que están a su alrededor, es decir el hombre posee la facultad de razonar, cosa que ningún otro ser vivo posee.

¿Qué tiene que ver todo esto con la frase: "el hombre un animal de costumbre"?, es muy sencillo, dado que el hombre comparte en cierto grado características que son inherentes a las plantas y los animales tiende en ese mismo grado a comportarse como ellos. Tanto los hábitos como los vicios, se encarnan en el hombre a través de la repetición de actos ya sean buenos o malos, por lo que en uno o en otro sentido tenemos que la costumbre es inherente a la actuación del hombre orientándolo a su perfección o a su destrucción.2

Foto de un creyente rezando sobre el muro de las lamentaciones

Definición de precedente

Los argumentos en los que se apela a los precedentes están basados en la semejanza entre dos situaciones (por ejemplo, la crisis económica de 1929 y la crisis económica de 2008) o acciones (la dimisión de Benedicto XVI y la anterior de Celestino V). Si dos acciones o situaciones son similares en muchos aspectos, entonces habrá de aplicarse para el segundo caso la misma regla que valió para el anterior. Lo que hay que sopesar es si existe un alto grado de similitud o si existen importantes diferencias entre ambos casos para justificar dicha decisión.

El esquema general de la argumentación apelando a los precedentes es la siguiente:3

"En el caso C se decidió hacer X

El caso D es similar al caso C

Por tanto, en el caso D también se debe hacer X"

Ejemplo:

"El Papa Celestino V, tenía una avanzada edad y grandes dificultades para dirigir la Iglesia, renunció a su pontificado por motivos personales.

El Papa Benedicto XVI también tenía avanzada edad y dificultades para dirigir la Iglesia.

Por tanto, el Papa Benedicto XVI también debió dimitir"

 


1. Puedes ver el artículo original en la dirección http://www.elespectador.com/node/17935

2. Tomado de http://www.eduteka.org/proyectos.php/2/18558

3. Huberto Marraud, ¿Es logic@?, Cátedra, 2013, p. 252-253.

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