Aprender a Debatir

03. Presentar y cuestionar analogías

3.A. Introducción

El honor de una persona hecho trizas

Lee el siguiente cuento del profesor brasileño Malba Tahan, titulado "El peligro de la palabra": es una buena analogía, que ilustra perfectamente el daño que hacen las personas que difunden rumores sin fundamentos sobre los demás.

 

Cuento: El peligro de la palabra

Una mujer tanto fue pregonando que su vecino era un ladrón, que el muchacho acabó preso. Días después, descubrieron que era inocente; lo soltaron y él denunció a la mujer, que fue procesada.

-Hacer unos comentarios no es tan grave -se excusó ella ante el juez.

-De acuerdo -respondió el magistrado-. Hoy, al regresar a su casa, escriba todo lo que habló mal sobre el joven, después rompa el papel y vaya tirando los trocitos por el camino. Mañana vuelva para escuchar la sentencia.

La mujer obedeció y volvió al día siguiente.

-Está perdonada si me entrega los pedazos de papel que tiró ayer. En caso contrario, será condenada a un año de prisión- declaró el magistrado.

-¡Pero eso es imposible! ¡El viento ya ha dispersado todo!

Dibujo de un tifón en alta mar

-De la misma manera, un simple comentario puede ser esparcido por el viento, destruir el honor de un hombre y después es imposible arreglar el mal ya hecho y recomponer la honra perdida.

Y el juez envió a la mujer a la cárcel.

La capacidad de la especie humana para percibir semejanzas y diferencias entre las cosas, delimitando sus tonalidades y matices, pero también sus armonías y similitudes es extraordinaria. Nuestros sentidos quizá no sean tan potentes en su alcance como los de otras especies, pero sí muy finos, como correspondía a unos seres que tuvieron que vivir en un complejo medio arborícola durante millones de años. En esta rápida y fina sensibilidad se basan muchos pasatiempos como el conocido juego de cartas chinas (mahjong) que nos pide identificar parejas de figuras iguales entre una montaña de cartas diferentes.

Imagen de las cartas en un juego de Mahjongg

Nuestro cerebro también parece estar especializado en inventar y descubrir semejanzas y diferencias, en hacer comparaciones entre distintos casos, situaciones, personas, actos o ideas para analizar en qué se parecen o diferencian y extraer conclusiones a partir de ello. Es más, escudriñamos esas semejanzas pensando que detrás de ellas debe haber algún significado importante. Si dos cosas se parecen en algún rasgo, extraemos la consecuencia de que deben tener más rasgos en común o que podemos agruparlos bajo una misma familia o categoría. “Aunque se trata de una de las habilidades de comparación más sofisticadas que empleamos los seres humanos, el pensamiento analógico no es más que uno de los múltiples mecanismos de nuestra tendencia general a buscar patrones de similitud entre objetos, acontecimientos, situaciones y dominios…”.1 Creemos que lo desconocido y oscuro puede asemejase a aquello nos resulta cercano y familiar si entre ellos encontramos alguna similitud. Igualmente, en el terreno de las relaciones humanas tendemos a pensar que es justo tratar de forma igual a los que son iguales y de forma diferente a los que son diferentes. Así es como define Aristóteles lo justo, que identifica con la palabra equidad. Como ves, la analogía puede tener importantes repercusiones.

Aplicaciones del pensamiento analógico

Podemos pensar que el razonamiento analógico no tiene una gran fuerza probatoria en un debate. De hecho, lo que hacemos en una analogía es simplemente mostrar el parecido entre un caso particular y otro caso particular, lo cual no nos puede llevar a extraer conclusiones demasiado generales y contundentes, sino más bien probabilísticas. Sin embargo, el razonamiento analógico es de los más potentes y usados por el ser humano. Una buena analogía clarifica e ilustra el pensamiento más abstracto y le da forma definida a nuestras intuiciones con una gran fuerza evocadora.

1º. En el ámbito educativo, los docentes utilizan constantemente la analogía para explicar a los alumnos y a las alumnas alguna materia complicada y oscura, a partir de su comparación con otra experiencia que les resulta más familiar. De hecho el propio aprendizaje de las reglas del lenguaje se realiza por analogía (los niños dicen “yo sabiba y yo queriba” por analogía con “yo amaba o cantaba”; aunque es un error, demuestra su forma de aprender las reglas gramaticales).

Dibujo de un átomo2º. Incluso en el ámbito científico, el descubrimiento e investigación de no pocas teorías ha ido orientado por alguna analogía “iluminadora”: a principios del s. XX los físicos (con más ingenio que instrumentos de observación) identificaron la estructura de los átomos con la conocida estructura del sistema solar. Los médicos estudian una infección como una auténtica batalla entre las bacterias invasoras (el enemigo) y las defensas de nuestro cuerpo (glóbulos blancos, etc.). Y así, escuchamos a los científicos hablar de “agujeros negros”, “supercuerdas”, “cadenas o dobles hélices de ADN”, “materia oscura del universo”, etc., en un ejercicio de pensamiento verdaderamente metafórico (que por supuesto no impide la posterior verificación científica). Por su parte, la tecnología e invención de artefactos siempre se ha inspirado en las analogías con la naturaleza para conseguir avances efectivos y audaces. Pensemos en las máquinas para volar, desde los tiempos de Leonardo Da Vinci hasta nuestros días.

3º. ¿Y qué sería de la literatura y el arte si no contáramos con esta capacidad de inventar símiles, metáforas, imágenes y simbolismos para expresar sensaciones, ideas, sentimientos e intuiciones, a veces tan abstractas o surrealistas que sería imposible expresarlas directamente (mirad, como ejemplos, las pinturas de Dalí o el Bosco). No hay recurso más extendido que éste en el mundo de la creación (incluyamos aquí el humor, plagado a veces de comparaciones felices y, otras veces, obsesionado con analogías machistas, racistas, etc.).

Foto de una escultura donde una doncella con una balanza simboliza a la justicia4º. En el ámbito del Derecho comprobamos la fuerza argumentativa que puede tener la analogía, pues en este terreno de consecuencias tan graves, se considera aceptable la comparación entre casos similares a la hora de administrar justicia. El propio Código Civil español, en su artículo 4.1 dice: “Procederá la aplicación analógica de las normas cuando estas no contemplen un supuesto específico, pero sí regulen otro semejante entre los que se aprecie identidad de razón”. Es decir, ante un caso novedoso no previsto por las leyes, los jueces pueden recurrir a otro caso sí contemplado por la ley y trasladarlo a aquél por analogía, es decir, porque comparte alguna semejanza relevante para lo que se está considerando (hay una identidad de razón, al menos en ese aspecto, que justificará la sentencia del juez). Así ha ocurrido, por ejemplo en ciertas sentencias sobre separaciones o “divorcios” de parejas de hecho por analogía con las parejas legalmente casadas.

 

 

DEFINICIÓN DE ANALOGÍA

EJEMPLO: “La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio; hala de tener, el que la tuviere, a raya, no dejándola correr en torpes sátiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamentables tragedias, o en comedias alegres y artificiosas; no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran." Don Quijote, II, 16.2

Una analogía (del griego: correspondencia, proporción) es una comparación entre dos hechos o situaciones que son distintas (evidentemente, un poema no es una bella doncella, ni viceversa), pero que se corresponden en algún elemento o propiedad (ambos son hermosos y delicados), lo cual los hace idénticos “en ese sentido” y nos permite extraer conclusiones similares (debemos protegerlos de sucios manejos y contactos que los desvirtúen). Igualmente, en este ejemplo: “3 es a 6, como 10 es a 20”, la proporción o razón en que coinciden los dos pares de números es la de “ser el doble de“, así que si dividimos el segundo número por el primero, siempre obtendremos 2. Si nos fijamos bien son cuatro las partes que aparecen en una analogía: la primera pareja (la doncella es delicada y hermosa) suele llamarse análogo base y es el que nos sirve de referencia para saltar a la segunda pareja, el análogo meta, al que aplicamos la comparación (así, el poema es refinado y bello). El quinto elemento a tener en cuenta es ese punto en común o razón idéntica que conecta tanto A con B como a C con D (manosearlos sin medida los estropearía). Hay que tener en cuenta que no siempre aparecen los dos términos de la comparación: así, decimos un refrán y damos por supuesto con qué aspecto o situación de la vida queremos compararlo: “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe” o “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.3

Antes de dar algunos consejos e indicaciones, permítenos aclarar algunos aspectos. Construir una buena analogía no es fácil; aunque existen algunas comparaciones más difíciles que otras. Y es que existen distintas clases de analogías. De hecho, se suele presentar distintas clasificaciones…

…SEGÚN LOS TÉRMINOS DE LA COMPARACIÓN:

  • Emparejamos atributos (ej.: la poesía es delicada y hermosa, como una doncella), aquí simplemente comparamos alguna propiedad determinada compartida por dos objetos, personas o situaciones. Es la comparación más fácil, aunque también requiere observación e ingenio.4
  • Emparejamos relaciones (ej.: a la doncella le sirven otras mozas, para vestirla y adornarla, igual que a la poesía le sirven otras disciplinas, como la gramática, la retórica…), aquí establecemos una comparación más compleja, pues conectamos dos elementos mediante una relación y decimos que esta relación (análogo base) se parece a una segunda (análogo meta). Esta relación análoga puede consistir en una acción realizada por un agente (ladrones y banqueros se quedan con tu dinero), de causa-efecto (el sol quema la piel como un fuego quema el bosque), de la relación entre una parte y el todo (Murcia es a España como el Véneto es a Italia), del pasado y el presente (antes hacíamos guateques, ahora hacen botellones), de oposición de ideas (calor es a frío como blanco es a negro), etc.
  • Emparejamos sistemas (ej.: todo el abuso y deterioro que la poesía sufre al prodigarse en otros géneros y al divulgarse entre el gran público, igual que el conjunto de daños y peligros que sufre una doncella que frecuenta lugares públicos y está en boca de todos). Cuando en una situación son varios los elementos y son complejas las relaciones entre ellos, nos encontramos ante un sistema; un sistema ordenado, estructurado. Entonces, podemos saltar de una situación a otra, encontrando múltiples y variadas semejanzas entre los dos sistemas. Cuantas más semejanzas hallemos, mejor y más sólida será nuestra comparación. Por supuesto, es la comparación más difícil de alcanzar, pero algunos especialistas afirman que es a esta clase de operación a la que debemos reservar el nombre de auténtica analogía.

…SEGÚN EL NIVEL DE COMPARACIÓN:

  • Comparación superficial (ej.: algunas rubias son tontas como un simple jarrón decorativo, la adolescencia es como una enfermedad que se pasa con el tiempo…), nos limitamos a las semejanzas más evidentes, las que se observan a simple vista. Suelen tener poca consistencia, porque sólo identificamos elementos sueltos, aunque a veces nos pueden servir de pistas sugerentes, para rastrear relaciones más profundas.
  • Comparación estructural (la estructura del átomo y el sistema solar, o lo que le pasa a una cosa delicada -una doncella o la poesía- cuando va de mano en mano); bajo las semejanzas más aparentes (elementos que orbitan alrededor de un núcleo) rastreamos las relaciones profundas que convierten la estructura en un sistema de fuerzas y leyes semejantes (hay una fuerza que mantiene “enganchado” al electrón con su núcleo –el electromagnetismo- igual que la fuerza gravitatoria enlaza los planetas con el sol). Se trata de un mecanismo innato y bastante adaptativo: pensamos que detrás de ciertas semejanzas superficiales puede haber otras semejanzas más profundas de las que podamos aprender algo nuevo y útil.

…DEPENDIENDO DEL CAMPO O DOMINIO EN EL QUE SE HACE LA COMPARACIÓN:

  • Intradominio: comparar las similitudes entre el amor y la amistad, dentro del mismo campo de las “relaciones humanas”. Comparar los personajes y el argumento del Ulises de James Joyce con la Odisea de Homero, dentro del ámbito de la novela… Aquí suele resultar más fácil encontrar semejanzas estructurales, pues la búsqueda va más dirigida o enfocada al tratarse de un mismo dominio. Cuando la comparación es explícita hablamos, propiamente, de un símil.
  • Interdominio: comparar casos que pertenecen a ámbitos diferentes o alejados entre sí, como comparar la vida humana con un reloj parado a las siete, o percibir la conexión entre ciertos fenómenos celestes y terrestres (nuestra comparación entre una doncella y la poesía). Estos saltos cualitativos son una auténtica genialidad, como Aristóteles ya comprendió.5
 

1. Mario Carretero y Mikel Asensio: Psicología del Pensamiento, Alianza Editorial, p. 248.

2. Monserrat Bordes Solana: Las trampas de Circe: falacias lógicas y argumentación informal. Cátedra, 2011. P. 266.

3. Llamamos, en general, entimema a aquél argumento en el que falta alguno de sus componentes, porque se da por supuesto. De hecho, es lo más habitual en situaciones cotidianas e informales.

4. Algunos autores prefieren reservar el nombre de analogía para los argumentos que buscan paralelismos entre relaciones más complejas y llaman argumento por semejanza a estos casos en que comparamos atributos o propiedades más simples. H Marraud: ¿Es lógic@? Ed. Cátedra, 2013, p. 272.

5. “Lo principal es, con mucho, dominar la metáfora. Es la única cosa que no puede aprenderse a partir de los demás. Es la marca del genio.”(citado en VerLee, Aprender con todo el cerebro. Ediciones Martínez Roca. S.A. Barcelona.1986 p. 93).

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Grupo Gorgias -2016-

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