Aprender a Debatir

02. Construir y rebatir argumentos condicionales

"Tú justificas mi existencia: si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido."

Luis Cernuda, de "La realidad y el deseo"

2.A. Introducción

¿Qué pasaría si...?

Supongamos que alguien planteara la siguiente cuestión: ¿qué pasaría si una fuerza imparable chocara contra un objeto inamovible?. La cuestión resulta ser una paradoja porque: a) Si una fuerza fuese imparable, entonces movería cualquier objeto. Por tanto, no podría existir, al mismo tiempo, un objeto inamovible. b) Si un objeto fuese inamovible, entonces ninguna fuerza podría moverlo. Por tanto, no podría existir, al mismo tiempo, una fuerza imparable. Por tanto la situación es, desde un punto de vista lógico, una situación imposible. No obstante, por separado, podemos tratar de imaginar que ocurriría si existiesen fuerzas imparables u objetos inamovibles. Para ello, basta con utilizar la estructura "Si....entonces" y utilizar verbos en la forma condicional.

Esta estructura es la que utiliza también en situaciones reales, tratando de determinar a partir de la imaginación cómo podría cambiar la realidad: ¿qué pasaría si un meteorito impactara sobre la Tierra? ¿qué pasaría si la temperatura de la Tierra siguiese subiendo por el cambio climático? , etc. A partir de estas cuestiones "Si..." lo que se busca es determinar lo que ocurriría, es decir, "entonces...". Este ejercicio de la imaginación tiene una gran utilidad, sin embargo, para su aplicación en el conocimiento y en la vida real.

El "Si... entonces..." en la formulación de hipótesis de la ciencia

Lo que persigue la ciencia es encontrar la conexión entre diferentes fenómenos observados (conexión causa-efecto) con el fin de descubrir regularidades en la naturaleza que permitan explicar lo que ocurre en la realidad. Pero, previamente, su trabajo consiste en formular hipótesis para explicar tales fenómenos y tratar de comprobarlas. Una hipótesis es una conjetura, una explicación provisional propuesta para explicar por qué se produce un fenómeno. Después hay que someter tal hipótesis a un proceso de contrastación. El primer caso es determinar qué sucedería en caso de que la hipótesis fuese verdadera: "Si la hipótesis es correcta entonces...". De lo que se trata ahora es de determinar las consecuencias que se seguirían de la corrección de tal hipótesis. Y, posteriormente, comprobar si tales consecuencias se dan en la realidad. Si se verifican los hechos, la hipótesis queda contrastada. Si no se producen, la hipótesis queda refutada y hay que buscar una nueva hipótesis.

Imagen del médico SemmelweisUn caso científico famoso que ha sido muy estudiado ha sido el de la investigación por parte del médico Semmelweis, a mediados del siglo XIX, sobre la fiebre que sufrían las parturientas, causante de una elevada mortalidad entre las mujeres que daban a luz. Aunque inicialmente comenzó estudios de Derecho, finalmente estudió Medicina. Al poco tiempo de comenzar a trabajar en una Maternidad en Viena, observó que, de las dos salas de parto, en una había una mortalidad alrededor del 10% mientras en la otra era mucho menor. ¿Cómo explicar tal diferencia? Semmelweis empieza sus observaciones y descubre que una de las salas es atendida por estudiantes de medicina, los cuales atienden a las parturientas después de sus clases de anatomía, en las que tenían contacto con cadáveres (en una época en donde no se conocían los microorganismos y las medidas higiénicas entre los médicos inexistentes o muy precarias). La otra sala era atendida por matronas. La hipótesis que plantea Semmelweis era que los estudiantes trasladan los restos de cadáver adheridos en las manos a la sala en donde hay más mortalidad. ¿Qué consecuencias observables se podían seguir de dicha hipótesis? Si la materia cadavérica es la causa de la elevada mortalidad entre las parturientas, entonces basta con eliminar dichos restos de cadáver antes de que los estudiantes de medicina vayan a la sala de partos, para que disminuya la mortalidad. Se decidió que los estudiantes de medicina se lavaran las manos con un producto de limpieza. Y se pudo observar después las consecuencias de esta medida: la tasa de mortalidad de ambas salas se igualó. Es decir, "si la mortalidad es mayor en una sala porque los médicos llevaban restos cadavéricos en sus manos que transmitían a las parturientas provocándoles la fiebre, entonces la mortalidad disminuirá cuando los médicos limpien sus manos de restos de cadáver". La hipótesis de Semmelweis era correcta porque eso fue lo que ocurrió.

De forma absurda e increíble, los principales cirujanos y obstetras europeos ignoraron o rechazaron su descubrimiento y fue expulsado de la Maternidad. Murió en condiciones precarias.

El "Si... entonces..." en la novela policiaca

Como todo el mundo sabe, el célebre detective Sherlock Holmes, creado por Sir Arthur Conan Doyle, destaca por su capacidad de observación y por su habilidad para la deducción lógica. En un breve pasaje de su novela Estudio en Escarlata1 encontramos una muestra de tales habilidades deductivas al adivinar la procedencia de su ayudante Watson:

"-Usted pareció sorprenderse cuando le dije, en mi primera entrevista, que había venido de Afganistan.

-Alguien se lo habría dicho, sin duda alguna.

-¡De ninguna manera! Yo descubrí que usted había venido de Afganistán. /../ El curso de mi razonamiento fue el siguiente: "He aquí un caballero que responde al tipo del hombre de Medicina, pero que tiene un aire marcial. Es, por consiguiente, un médico militar con toda evidencia. Acaba de llegar de países tropicales, porque su cara es de un fuerte color oscuro, color que no es el natural de su cutis, porque sus muñecas son blancas. Ha pasado por sufrimiento y enfermedad, como lo pregona su cara macilenta. Ha sufrido una herida en el brazo izquierdo. Lo mantiene rígido y de una manera forzada... ¿En qué país tropical ha podido un médico del ejército inglés pasar por duros sufrimientos y resultar herido en un brazo?. Evidentemente, en Afganistán".

Podemos reconstruir el razonamiento de Holmes aplicando la estructura "Si... entonces..." del siguiente modo:

Dibujo de Sherlock Holmes y John Watson sentados charlando1º. Si un caballero tiene aire marcial y responde al tipo del hombre de Medicina, entonces es un médico militar (si no fuera un médico militar entonces no parecería marcial ni parecería médico).

2º. Si tiene la cara muy oscura y tiene las muñecas blancas, entonces su cutis no es natural (Si lo fuera, entonces su cutis y sus muñecas tendrían el mismo color). Si su cutis no es natural, entonces procede de un país tropical (Si no procediera de un país tropical, su cara no sería muy oscura).

3º. Si su cara es macilenta, ha pasado por sufrimientos y enfermedades (Si no hubiese pasado sufrimientos , entonces su cara no sería macilenta).

4º. Si mantiene su brazo rígido y lo mueve forzadamente, ha sufrido una herida en el brazo (si no tuviera una herida en el brazo, movería el brazo de modo natural).

5º. Por tanto, si es un médico militar procedente de un país tropical en el que ha sufrido y ha resultado herido, entonces proviene de Afganistán (país tropical en el que hay una guerra).

El argumento condicional, se aprende a edades muy tempranas, incluso cuando el niño no usa el lenguaje o lo usa de un modo muy incipiente. El psicólogo Piaget descubrió que en la primera etapa del desarrollo infantil, denominada etapa sensorio-motriz, los niños y las niñas han adquirido ya el esquema "Si A, entonces B", incluso aunque no son capaces de decirlo: si el niño está sentado en la mesa y quiere coger un trozo de pan que está en la otra parte de la mesa, lo que hace es tirar del mantel para acercarse el trozo de pan. Su capacidad visual y su capacidad motriz le llevan a aplicar el esquema "Si tiro del mantel, entonces conseguiré acercar el pan y comérmelo". Un esquema que, con el paso del tiempo, será capaz de verbalizar y, siguiendo el desarrollo de la inteligencia, usar para plantear hipótesis e inventar mundos imaginarios.

Este esquema, "Si A entonces B", denominado enunciado condicional, está a la base de numerosos razonamientos que se producen en la vida cotidiana, en la ciencia, en el mundo judicial (policía, abogados, jueces, etc.), en el arte (novela policíaca, etc.) o en la reflexión filosófica (la imaginación de mundos de mejor moralidad o la construcción mental de utopías sociales, etc.).

DEFINICIÓN DEL CONDICIONAL

Un argumento condicional es aquél que tiene al menos una premisa que es un enunciado condicional (Si..., entonces...). Mediante este tipo de enunciado se establece una conexión entre una condición o antecedente (que llueva) y un resultado o consecuente (que el suelo se moje), de tal modo que el hecho de que ocurra lo primero, desencadenará lo segundo. A partir de dicho enunciado base, el argumento puede tomar dos caminos: o bien afirmar que se ha producido la condición (llueve) y por tanto, se ha de producir la consecuencia (mojarse el suelo); o bien, negar que se esté produciendo la consecuencia (el suelo no está mojado), por lo que podemos concluir necesariamente que tampoco se produjo la condición (no ha podido llover –porque cuando llueve, el suelo se moja-). Estamos ante los clásicos esquemas del Modus Ponens y Modus Tollens, que puedes consultar en la sección de las Falacias Formales.

Foto de un día de lluvia a través de un cristal con gotas de lluvia

MODUS PONENS

Si ocurre A entonces ocurrirá B.

Es el caso que ocurre A.

Por tanto, ocurre B.

MODUS TOLLENS

Si ocurre A entonces ocurrirá B.

No ocurre B.

Por tanto, no ha ocurrido A.

Este argumento condicional es un tipo de razonamiento deductivo, lo que significa que, si las premisas son verdaderas y usamos correctamente las reglas lógicas, la conclusión ha de ser necesariamente verdadera.

De aquí su importancia para comprobar hipótesis científicas (si un cometa pasa junto a la Tierra, será atraído por ella con una fuerza gravitatoria igual al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia) o para establecer y aplicar leyes en el derecho (si el acusado hubiere matado a la víctima con alevosía y premeditación, entonces se considerará el delito como asesinato y no simple homicidio), así como para toda clase de situaciones cotidianas en las que el razonamiento condicional nos permite concluir la verdad o falsedad de una afirmación o de un hecho (si no hubieras estado con otra, no olerías a perfume de mujer; ¡sal de mi vida!). Incluso en los discursos políticos podemos observar su fuerza argumentativa (si seguimos produciendo y consumiendo al mismo ritmo, nuestro planeta será insostenible y menos aún podremos acabar con la pobreza). Escucha el discurso del presidente de Uruguay, José Mújica:

Hay que tener en cuenta que el esquema básico del condicional (Si A entonces B) permite establecer distintos tipos de conexiones2 según el contexto y la intención con que lo queramos usar, lo que da lugar a diferentes tipos de argumentación, que son los siguientes:3

1º. Argumentos condicionales causa-efecto, en los cuales se conectan dos hechos reales (Si el agua se calienta a 100 grados centígrados, entonces se evapora. El agua se ha calentado a 100 grados. Por tanto, el agua se ha evaporado) o posibles ("Si no se toman medida. en el futuro se agravará el cambio climático. Por tanto, es muy posible que no se tomen medida. Por tanto, se agravará el cambio climático). La causas son aquello que provoca necesariamente el efecto. Y el efecto es lo que se deriva de la presencia de la causa.

2º. Argumentos condicionales fines-medios, en los cuales se establece una conexión entre los fines que se persiguen y los medios para alcanzarlos. Los fines son objetivos o metas que pretendemos alcanzar. Los medios son los procedimientos o instrumentos que nos permiten alcanzar los fines.

En este tipo de argumentación se ha de tener en cuenta la valoración de los medios en relación a tales fines: si son medios suficientes para alcanzar el fin, si son coherentes o apropiados para alcanzar el fin buscado, etc. Así, por ejemplo: "Si queremos frenar el cambio climático, entonces debemos utilizar más energías alternativas. Queremos frenar el cambio climático. Por tanto, debemos utilizar más energías alternativas (las energías alternativas son un medio adecuado para frenar el cambio climático)".

3º. Argumentos condicionales pragmáticos (acción-consecuencias), que son aquellos en los que se establece una conexión entre las acciones pretendidas o realizadas y las consecuencias que se derivarían de la realización de las mismas. Si las consecuencias son desfavorables, tal acción queda desaconsejada. Si son favorables, entonces la acción queda recomendada. Su esquema es: "Si se hace A, entonces ocurrirá B. Las consecuencias de que ocurra B son negativas. Por tanto, debemos evitar A" ("Si comienza la guerra, habrá muchos muertos. No es deseable la pérdida de vidas humanas. Por tanto, debemos evitar la guerra"). O, por el contrario, "Si se hace A, entonces ocurrirá B. Las consecuencias de que ocurra B son positivas. Por tanto, debemos hacer A" ("Si se combate la malaria, entonces aumentará la esperanza de vida. Es positivo que la esperanza de vida aumente. Por tanto, debemos combatir la malaria").

En este tipo de argumento hay que tener en cuenta que, de toda acción, se derivan consecuencias. Algunas consecuencias son positivas y otras son negativas. Habrá que tener en cuenta si predominan las consecuencias negativas o las positivas.

 


1. Ed. El País, 2004, p. 32-33.

2. Huberto Marraud, ¿Es logic@?, Ed.Cátedra, 2013, p. 258.

3. Revisar los distintos argumentos citados en sus respectivas secciones.

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Grupo Gorgias -2016-

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