Aprender a Debatir

3. Falacia de la falsa disyunción (o falso dilema)

3.1. Historias del falso dilema

a. O estás conmigo o estás contra mí

En la historia de la Humanidad han existido muchos conflictos bélicos. Imagen de una cruz rojaEn ellos hay dos bandos que se enfrentan. Cada bando tiene sus aliados, que son los que les apoyan. Cada bando tiene sus enemigos, a los que se enfrenta. No obstante, también puede haber personas, grupos o países que sean neutrales, es decir, que ni apoyan a ningún bando ni tampoco se enfrentan a ninguno de ellos.

b. Ser o no ser: he ahí el dilema

Dibujo de William Shakespeare

Hamlet:

Ser o no ser... He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen?

 

c. Blanco o negro (y otros colores)

Imagen formada por tres colores, blanco en un extremo, negro en el otro y verde en el centro

Además de elegir entre el blanco o el negro, también podemos elegir otros muchos colores. Como en esta canción de Malú:

Se que faltaron razones,
Se que sobraron motivos,
Contigo porque me matas,
Y ahora sin tí ya no vivo…

Tú dices blanco, yo digo negro
Tú dices voy, yo digo vengo
Miro la vida en color y tu en blanco y negro…

 

3.2. Definición

Señal de tráfico con fondo azul de una bifurcación de la calzada en cuatro carriles     Cuadro de texto donde puede leerse A versos B

Un silogismo disyuntivo tiene la siguiente forma: "A o B; no es cierto A; por tanto B" o también puede tener la forma "A o B; no es cierto que B; por tanto, A". En ambos casos, ocurre que:

  1. Sólo hay dos alternativas (A, B);
  2. Que tiene que darse necesariamente una de las dos alternativas y
  3. Que las dos opciones son incompatibles (no pueden darse las dos a la vez).

Pero puede ocurrir que la premisa "A o B", en la que se presentan sólo estas dos opciones, no tenga en cuenta que pudieran haber más alternativas, distintas a A y a B (por ejemplo, C). En ese caso, la conclusión que se obtendría sería distinta.

La falacia del falso dilema consiste en llevar a cabo una simplificación: en lugar de señalar la existencia de más alternativas, se reducen las alternativas a dos, de tal modo que, necesariamente, o se da una de ellas o se da la otra.

Precisamente se denomina esta argucia como la falacia del tercio excluido, porque quien la comete se olvida de que puede haber una tercera opción entre las dos propuestas. También se denomina el dilema del cornudo a aquél argumento que intenta encerrarnos entre los dos cuernos de un toro: si eliges la opción A, te llevará a algo negativo; y si eliges la opción B, también te conducirá a algo igualmente malo. Por tanto, es (o parece ser) un callejón sin salida.

  • Ejemplos de falso dilema:

Dibujo en tonos ocres de un monje sentado en un banco junto a una pared en actitud pensativa     Dibujo de un soldado corriendo con un arma en sus manos

El filósofo francés J. P. Sartre tuvo un día la visita de un alumno suyo que le planteó un dilema. Era la época de la segunda guerra mundial y debía ir a la guerra a defender a su país, invadido por los alemanes. Por otra parte, su madre estaba enferma y se sentía obligado a quedarse con ella para cuidarla. Sin embargo, lo que el alumno de Sartre no dijo (o no advirtió) es que tenía otras posibilidades1: podría quedarse con su madre y trabajar con la resistencia opuesta a los nazis; o también podría quedarse con su madre hasta que mejorase y, posteriormente, incorporarse al ejército francés en el exilio.

  • Otro ejemplo:

"Juan no ha venido hoy al examen. O está enfermo o tiene miedo de suspender". (En este ejemplo, no se han tenido en cuenta otras opciones: por ejemplo, podría haber perdido el autobús y no haber llegado a tiempo; podría haberse quedado dormido al no sonar el despertador...).

Dibujo de una lucha entre dos personajes con espadas

 

Medicina contra esta falacia: Indica que tu contrincante se ha olvidado de que hay más de dos alternativas para solucionar un problema, de modo que si no se da una de ellas esto no significa, necesariamente, que se de la otra (pues hay más: al menos una tercera opción). Muestra a tu contrincante alguna (o algunas) alternativa que se ha olvidado señalar.

 


1. Anthony Weston: Las claves de la argumentación, Ariel, 1994, p. 126

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